Seguridad y fiabilidad del Autogás – GLP

Regulaciones europeas como la R67 y la R115 garantizan la correcta instalación, que solo puede realizarse en talleres especializados, con personal altamente cualificado que ha sido certificado por el fabricante de los sitemas.

Sin embargo, es normal que le queden dudas sobre la seguridad de los vehículos que llevan sistemas de Autogas instalados. Por ello nos remitimos al estudio que el RACE (Real Automóvil Club de España) realizo junto a otros homólogos europeos para comprobar la resistencia en caso de incendio y de choque.

Aún poniendo una bandeja de gasolina debajo del vehículo e incendiándola, justo en la zona del maletero (donde va instalado el depósito de GLP), se demostró que la válvula de alivio no se abre hasta tiempo después de que las llamas envuelvan al vehículo por completo, y en todo caso la llama resultante de la válvula de alivio, se dirige hacia el suelo, sin implicar riesgo para los ocupantes y/o personas que intervengan en el rescate.

En caso de colisión, se han realizado pruebas con impacto trasero de un turismo circulando a 60 Km/h, contra otro con Autogás, con una superposición del 70% (de manera que la colisión simula el peor escenario), dando por resultado ningún daño en depósito, soportes o sistema de tubos de alimentación.

La conclusión es que RACE determina que “el sistema Autogas tiene un alto nivel de seguridad en caso de choque o incluso de incendio”.

Otra cuestión que puede preocupar al futuro usuario de un vehículo convertido a Autogas, es si el uso del GLP repercute en la potencia. Si bien en sistemas primitivos esa pérdida de potencia pudiera ser significativa, en los actuales sistemas es prácticamente nula, pues oscila entre el 0% y el 5%.

En cuanto a la FIABILIDAD hay que decir que la casi inexistencia de impurezas en el gas licuado, así como la notable mejora que se produce en la mezcla combustible-aire (siendo esta más homogenea, pudiéndose por ello distribuir mejor en los cilindros, y produciéndose una mejor combustión, más limpia y eficiente) da como consecuencia una considerable reducción en el número de averías, reduce importantemente la necesidad de cambiar el aceite (por la ausencia de depósitos carbonosos), y alargando en de manera importante la vida del motor.

A esto hay que añadir que, debido a la relativa sencillez de los motores de gasolina frente a los diesel, los costes de mantenimiento son menores. Por una parte se reducen las averías, y por otra, si las hay, son más económicas. No es lo mismo, desde luego, la  reparación o sustitución de un moderno y complejo turbo de un motor diesel, que cualquier otra avería de un “sencillo” gasolina.